Templo de Kuntur Wasi

Templo de Kuntur Wasi

Kuntur Wasi es un sitio arqueológico ubicado en el cerro “La Copa” provincia de San Pablo, a 115 km. de la ciudad de Cajamarca y a sólo 2 km. de San Pablo.

Julio C. Tello fue quien le dio el nombre Kuntur Wasi (Templo o Casa del Condor). Nombre asociado a las representaciones de este animal esculpidas en las esculturas de piedra halladas en el sitio. Su extensión es de unos 800 metros por 500 metros.

RESEÑA

El doctor Tello en junio de 1946 organizó una expedición al distrito de San Pablo, destinada a explorar las ruinas de “La Copa” donde el señor Alberto de los Ríos -según noticias de los diarios de Lima- viajando por la región había descubierto un santuario – fortaleza.

Su especial situación geográfica lo coloca como punto intermedio entre dos regiones cultural y biológicamente conectadas entre sí, el valle de Cajamarca y el de Jequetepeque, sirviendo de nexo a los pueblos avecindados en las riberas de ambos ríos.

En 1948, se hallaron seis esculturas de piedra que representan seres humanos con atributos felínicos. Así como también un cementerio en las laderas del cerro donde fueron enterrados personas de alto status. Además se hallaron objetos de oro.

DESCRIPCIÓN

Antes de iniciarse los trabajos arqueológicos los vecinos del lugar cultivaban sobre los restos del templo. Es probable que para ello se hicieron trabajos de nivelación del terreno lo cual ocasionó mayor destrucción.

La Misión Japonesa, dirigida por Yoshio Onuki, ha efectuado los trabajos más importantes desde 1988. La construcción del templo se puede consignar en las siguientes fases:

FASE IDOLO (1200 A.C.)
FASE KUNTUR WASI (760 – 610 A.C)
FASE SANGAL (450 – 750 A.C.)
FASE COPA (380 – 310 A:C.)
FASE SOTERA

Kuntur Wasi tiene una forma general en U, abierta al noreste cuyas semejanzas con Huaca de los Reyes en el valle de Moche son evidentes.

Los arqueólogos hallaron en 1993 siete entierros de personas de alto rango. Cuatro fueron encontradas en el atrio de la plataforma central, uno en el recinto de una plataforma secundaria situada al noreste de la plataforma central y dos en la plaza central.

Se supone que los entierros fueron hechos antes de construirse la plataforma central de la fase Kuntur Wasi, posiblemente como parte de un rito asociado con la construcción del complejo en U. El arqueólogo Onuki, propone que las tumbas corresponden al re-enterramiento de personas que murieron en la costa.

OTROS DESCUBRIMIENTOS

A los cinco monolitos hallados en los años 40 se agregan tres encontrados por los japoneses. Las estatuas representan seres sobrenaturales: hombres-felinos, con un taparrabo sujeto por un cordel.

Las muestras metálicas puestas al descubierto por Yoshio Onuki (1995) han sido asignadas a la fase Kuntur Wasi. Las piezas tienen similitudes con las de Chongoyape, siendo ambas muestras las más antiguas de la metalurgia peruana.

Sus técnicas empleadas se reducían básicamente al laminado de la materia prima y al repujado. Las delgadas planchas de oro eran dobladas, hasta conseguir la figura escultórica deseada, luego se soldaban los bordes de las hojas recurriendo a técnicas como las amalgamas.

Según Rebeca Carrión, las estatuas se parecen a las de San Agustín en Colombia, por ejemplo el tener relieves en dos lados. Puede tratarse de una doble personalidad del Dios para determinadas funciones. Puede ser una especie de “doble” de la divinidad principal, o la piel de un animal sagrado como el puma, jaguar o lagarto que servía de gorro dando mayor carácter mítico al que lo usaba.

Muy cerca del sitio arqueológico se ubica el Museo de Sitio de Kuntur Wasi donde se exhiben valiosos objetos encontrados durante las excavaciones dirigidas por Yoshio Onuki.

Cajamarca: El Canal de Cumbemayo

Cajamarca: El Canal de Cumbemayo

Está ubicado a 20 Km. al oeste de la ciudad de Cajamarca. A una altura de 3 500 m.s.n.m.

Su nombre deriva de Cumbe: Fino y Mayo: Río. Lo que en quechua quiere decir “río fino”.

Este canal fue encontrado en 1937 por Ernesto Puente, administrador de la hacienda San Cristóbal (valle Chilango, cerca de Magdalena) quien haciendo limpieza en sus terrenos encontró una acequia labrada en roca, así como grandes piedras y paredes con inscripciones petroglíficas.

Durante la Expedición Arqueológica al Marañón en 1937, el doctor Julio C. Tello hizo una breve descripción de sus visitas parciales al acueducto. El resultado más exhaustivo fue realizado en 1947, por George Petersen cuyos resultados fueron publicados en 1967.

Este acueducto pertenece al periodo Formativo. El propósito de este canal fue el de proveer de agua a la ciudad de Cajamarca. Para ello recolectaron el agua que cae de las chorreras de los cerros Majona, Yanacagua, Concejo, Frailones y Cumbe. Este canal conducía el agua de un gran reservorio desde donde se distribuía.

Según Tello, Cajamarca se proveía de agua de dos grandes pozos situados al oeste de la ciudad, en terrenos pertenecientes ahora al colegio San Ramón, que eran aprovisionados por el canal de Cumbemayo. De haber sido así eran de estos estanques de donde alimentaban las fuentes y piletas existentes en 1532, en los patios de los aposentos Incas que son mencionados por los cronistas españoles de esa época.

En cuanto a la longitud exacta existen algunas diferencias Tetersen señala que son 9 Km. y Ravines que son 7.6 Km.

DIVISIÓN:
Lado Occidental de los Andes: Sección 1

Primer Tramo: Construcción en roca… 850 m.
Segundo Tramo: Construcción en ladera……… 2 600 m.
Total comprendido entre la toma y el abra………. 3 450 m.

Lado Oriental de los Andes: Sección 2

Tercer Tramo: Recorrido entre el abra y el reservorio de Cajamarca……..5 650 m.
Longitud Total……………………………….9 100 m.

PRIMER TRAMO: Tiene una longitud de 850 m. de largo, se inicia en la toma a unos 3 513 m.s.n.m. Este tramo ha sido trabajado en roca volcánica de color blanquecino. Sus dimensiones varían entre 35 a 50 cm. de ancho y 30 a 65 de profundidad. Con la finalidad de aminorar la velocidad de las aguas, sus construcciones presentan tramos en forma de zigzags.

SEGUNDO TRAMO: Tiene una longitud de 2 600 y se inicia desde el termino del canal cortado en la roca hasta alcanzar el abra en la divisoria continental, a unos 3 350 m.s.n.m.

TERCER TRAMO: Tiene una longitud de 5 620 m. y se inicia desde el abra que desciende por la quebrada San Vicente pasando por Relingo hasta el sitio llamado Agua Tapada, donde mediante un canal hecho en roca atraviesa el camino de herradura entre el Cumbe y Cajamarca. Continua luego a lo largo de una quebrada hasta un reservorio ubicado al pie del cerro Santa Apolonia.

El Cuarto de Rescate

El Cuarto de Rescate

El Cuarto de Rescate se encuentra ubicado en el centro histórico de la ciudad de Cajamarca, a media cuadra de la Plaza de Armas. en el Jr. Amalia Puga 722.

La construcción es un paralepipedo de 11.80 mt. de largo por 7.95 de ancho en su base y 3.10 mt. de alto en la parte externa. Entre el pavimento actual de calle y el piso del Cuarto la diferencia de nivel es de 6.50 mt.

“Los muros se asientan directamente sobre la superficie de toba volcánica, sin cimientos. La estructura de la pared está constituida por piedras poligonales de tamaños diversos, trabajados en todas sus caras, dispuestas en hiladas aparentemente regulares, aunque no enteramente rectas, que ocupan todo el ancho de la pared y asentadas en seco. La colocación completa de los elementos del muro sin esparcimiento entre ellos originan superficies más o menos alineadas y caras regulares.

Las piedras son casi cuadradas, tan altas como anchas, si bien no todas completamente simétricas.” (Rogger Ravines: “El Cuarto de Rescate).

Historia

El 15 de noviembre de 1532, en horas de la tarde, los españoles comandados por Francisco Pizarro llegaron a Cajamarca. Eran en total 190, tenían conocimiento que aquí se encontraba el Inca Atahualpa.

El 16 de noviembre el Inca fue apresado y encerrado en una casa. Tello refiere en cuanto al Cuarto de Rescate lo siguiente:

“Al centro de la vieja ciudad de Cajamarca existía una plaza grande como de 400mt. de largo y 200mt. de ancho, amurallada, y dentro de ella 3 pabellones con 8 aposentos, cada uno alrededor de un patio en cuyo centro había un reservorio de agua ,conducidas por tuberías de piedra. Por este lado de la muralla dentro del actual dominio de la iglesia San Francisco, se levantaba a la manera de un Castillo o Fortaleza, el templo que los españoles llamaron “fuertes del Inca”. Era éste una alta pirámide cuadrangular truncada, con doble escalera y cuya plataforma superior estaba protegida por un bajo muro.

Este monumento debió de ser uno de los más celebrados y antiguos de la región, erigido como en otros lugares del Perú, para rendir culto a Casha, ídolo de forma de serpiente o dragón monstruoso, sacarina o tótem de los primitivos habitantes de Cajamarca. Resto de uno de los pabellones es el llamado “Cuarto de Rescate”…”

Los cronistas españoles destacaban de la ciudad de Cajamarca: el Ushno, la Casa de Sierpe, el Aclla Huasi, las Collcas, y unos aposentos repartidos en 8 cuartos, con paredes de piedra. Según versiones uno de estos aposentos fue donde Atahualpa ofreció su rescate.

Después de los funestos sucesos, estos solares, pasaron al poder de los curacas de Cajamarca, quienes alegaron legitima posesión y derechos de sucesión.

En cuanto a la posesión del solar Horacio Villanueva nos da una relación de sus propietarios: “La Jatuncancha donde se encontraba el Cuarto de Rescate, fue propiedad del cacique don Pedro Angasnapon y de su mujer doña Magdalena Casachup, que los poseía en 1562. De este matrimonio hubieron dos hijos, don Diego Astopilco y don Sebastián Ninalingon, troncos de las dos ramas de los caciques de Cajamarca.

De Diego desciende don Francisco Astopilco. Hijo de éste fue don Fernando , al que sucedió su hijo Nicolás casado con doña María Gutierrez y Sanchón, quien ya viuda vendió parte del solar del Inca al padre Betlemita José de la Cruz, el 3 de diciembre de 1756”.

El lugar fue donado a la Beneficencia Pública de Cajamarca mediante escritura del 22 de juio de 1898. Desde comienzos del siglo XX, y hasta 1953 formó parte del Orfelinato de Belén.

La puerta de acceso actual se hizo en 1952, siguiendo el diseño de José Sabogal. Poco antes se habían eliminado los muros de adobe que los cercaban por encontrarse sumamente deteriorados.

Durante la época que el lugar perteneció al Orfanato, sus paredes fueron enlucidas con yeso y se le acondicionó para que funcionara como aula. Se abrió una puerta en el muro sur para comunicarlo con el comedor del orfanato, mientras que en el muro este se abrieron dos ventanas y se ensanchó la puerta original.

En 1953 la Municipalidad Provincial de Cajamarca procedió a realizar trabajos de restauración destinados a devolverle su forma original. Se lo independizó del recinto al que estaba adosado y se abrió una entrada por el jirón Amalia Puga. Se procedió a cambiar el piso de ladrillo por el de piedra, aunque este había sido rebajado mucho antes unos 80 cm. Se demolió el segundo piso que la Beneficencia había construido para servir como habitación de las niñas.

En lo referente a la raya que se trazó con la finalidad de llenar el Cuarto de oro, existen discrepancias ya que algunos cronistas mencionan que fue blanca y otros que fue roja.

Complejo Religioso Belén

Complejo Religioso Belén

Este complejo es el mejor ejemplo del arte colonial de Cajamarca. Está conformado por la Iglesia Belén, el Hospital de Varones y el Hospital de Mujeres.

Iglesia Belén

Está iglesia se construyó con el aporte del corregidor Francisco de Espinoza. Los trabajos estuvieron dirigidos por el maestro José de Morales, quien terminó la iglesia en 1744.

La fachada, está trabajada a modo de retablo, al igual que las otras iglesias de Cajamarca. Consta de 3 cuerpos y tiene hornacinas con diferentes esculturas.

En la parte más alta, sobre una cornisa ondulada se pueden observar tres esculturas que representan las tres virtudes teologales: LA FE, al centro, vendada (“fe ciega”) y con un cáliz en la mano; LA ESPERANZA, en la izquierda, con su símbolo el ancla y finalmente LA CARIDAD, a la derecha con un niño en los brazos. Esto significa que había que llegar aquí con fe y esperanza para recibir caridad.

A la entrada se ubica una pequeña capilla que actualmente lleva la imagen de Santa Bárbara, inicialmente estuvo dedicada a San Sebastián; en el altar se encuentra un cofre con algunos restos de óseos y reliquias de san Sebastián III, traídos por Fray Rodrigo de la Cruz, fundador del hospital.

En el interior destaca la decoración con diseños de rombos, así como la decoración policromada que tiene en las pechinas. Aquí se observan ángeles que con las manos levantadas parecen sostener el tambor de la cúpula. El altar mayor es relativamente moderno, de estilo neoclásico, de mediados del siglo XIX, el original no ha sobrevivido al tiempo.

Hacia 1960, las paredes fueron despintadas, perdiéndose así los colores barrocos.

Hospital de Hombres

Fue construido en el siglo XVIII. Su planta tiene la forma de T latina. Las habitaciones de este hospital son muy estrechas y tiene la forma de “covachas” que actualmente lucen cerradas con vidrios transparentes. A la entrada se puede ver una recreación de la posición de los pacientes, todos miraban hacia el altar, la finalidad fue que pudiesen seguir la celebración de la misa.

En el altar, que aún conserva parte de sus murales se ubica la imagen de Nuestra Señora de la Piedad. En las pechinas se representan ángeles con cuatro alas, dos alas elevan al ángel y las otras dos recogen el alma del moribundo.

A la mano derecha de la entrada, en los ambientes que funcionaron como cocina, panadería y despensas se ubica una pinacoteca, dedicada al pintor cajamarquino Andrés Zevallos.

Hospital de Mujeres

Se construyó entre 1764 a 1767, la espadaña es del siglo XIX. Su portada barroca tiene una decoración muy particular, destacando la que representa a mujeres provistas de cuatro senos, probablemente esto halla sido como un símbolo de la fertilidad.

Al igual que el hospital de hombres, los cubículos se ubican a cada lado de la sala, la misma que está cubierta con una bóveda de cañón. Dentro de este recinto se ha organizado un museo arqueológico donde se exhiben piezas de cerámica, textiles y otros restos arqueológicos de la zona de Cajamarca.

Los Baños del Inca

Los Baños del Inca

Se encuentran ubicados en el distrito de Baños de Inca a 6 km. hacia el este de la ciudad de Cajamarca; a 2 680 m.s.n.m. Este lugar se caracteriza por sus aguas termales que tienen un origen geológico volcánico. Su temperatura promedio es de 70 grados centigrados.

En este lugar se encontraba el inca Atahualpa cuando llegaron los españoles en 1532. Es evidente que en ese entonces el Inca cumplía un ayuno ritual y lo hacía en esta vieja aldea que recibía el nombre de Puntamarca, Pulltumarca o Cunoc. No era un campamento improvisado sino un conjunto ordenado de estructuras y baños, erigido por los señores de la región, cerca de los manantiales volcánicos de aguas sulfurosas, que allí afloran denominados en esa época “perolitos”. Esta aldea pertenecía posiblemente a la residencia del curaca Gusmango Capac.

La casa del Inca, a la que ingresaron los enviados de Pizarro, primero Hernando de Soto y después Hernando Pizarro, era una espléndida morada. En uno de los amplios corredores que daba al traspatio se hallaba el soberano, rodeado de casi 600 personas de estirpe real, escalonadas en orden jerárquico, teniendo cerca de él a sus consejeros, así como a numerosas mujeres ricamente ataviadas.

De la antigua residencia hasta el terremoto del 28 de mayo de 1928, se mantenían en pie dos estanques y restos de paredes de mampostería, sobre las que se habían levantado toscas construcciones. Uno de los estanques se conoce como “el pozo del Inca”, burdamente remodelado en 1947.

Los amplios y vistosos jardines, corredores y vestíbulos fueron sustituidos por una casa de dos patios, uno de ellos adyacente a la capilla de Nuestra Señora de la Natividad, levantada en 1637 y que en 1946 se demolió para dar paso a la construcción de la actual piscina Municipal.

Arqueología e Historia de Cajamarca

Arqueología e Historia de Cajamarca

Periodo Pre-cerámico:

Los primeros pobladores que habitaron los andes peruanos llegaron hace aproximadamente 20 mil años, se encontraban en un estado inferior de desarrollo y así que tuvieron que hacer frente a un medio natural muy diferente al actual, por ejemplo la costa era muy húmeda con la presencia de bosques y en la sierra los nevados llegaban a alturas más bajas que las actuales.

Es aun muy difícil determinar en que epoca llegaron los hombres a la zona de Cajamarca, arribaron en estado primitivo, pero gracias a su capacidad creadora fueron superandose hasta constituir más tarde una gran cultura. Estudios realizados por Augusto Cardich en la Cueva 1 de Cumbe muestran que estos hombres eran cazadores y recolectores que consumían el venado y el cuy silvestre. Un lugar importante de este periodo es Callacpoma.

Horizonte Temprano:

Equivale a la formación, es decir al periodo en que aparecen o se inician las primeras manifestaciones de Alta Cultura, como son el desarrollo artesanal (cerámica, textilería, metalurgia evolucionada) ; agricultura avanzada, compleja organización política, social y económica.

En lo que se refiere al valle de Cajamarca, los estudios realizados por la Expedición Cientifica Japonesa a la “América Nuclear”, han determinado 3 periodos de desarrollo en esta etapa, estos períodos son los siguientes:

Periodo Huacaloma Temprano.- (1500 a.C. – 1000 a.C.)
Este periodo cultural constituye el primer tipo de asentamiento alfarero para el valle de Cajamarca. El sitio más representativo estuvo en la parte cercana al río Mashcon, es decir al sureste de la actual ciudad de Cajamarca y a una distancia de 2 km. y a la margen derecha de la carretera Cajamarca – Jesús.

El área tuvo un carácter ceremonial, la integraban probablemente diez templos asociados que a modo de un eje Cultista, expresaban unidad y relación ceremonial y doméstica. Los templos se construyeron con paredes hechas en base a piedra traquita con revoque de tierra blanca. Había un fogón de forma circular en el centro del piso en el cual se encontró tambien superficie de piso enlucido con tierra fina de color blanco.

El tipo de templos a modo de Conjuntos ceremoniales estaba estructurado a base de patios en forma de U donde el culto era a la agricultura o fertilidad y donde los campos o terrazas se irrigaban artificialmente o se inundaban. Aquí en el Complejo ceremonial de Huacaloma, la orientación de su patrón arquitectónico en U se halla dispuesto hacia la fuente de agua.

En lo referente a la cerámica los arqueólogos japoneses han denominado a esta cerámica Huacaloma marrón púlida, con relaciones aún no precisadas con las demás áreas culturales de los andes.

Periodo Huacaloma Tardío.- (1000 a.C. – 500 a.C.)
La cerámica de este periodo muestra diferencias con las del periodo anterior, pues ésta tiene vasijas y ollas con la superficie bien pulida de color rojo y marron oscuro, decoraciones incisas y pintura post cocción en colores blanco, rojo y amarillo, así como el diseño estilizado del felino.

Aunque algunos elementos de la cerámica del periodo anterior fueron utilizados en el Periodo Huacaloma Tardío, este nunca utilizó la arquitectura del periodo anterior. Por el contrario los conjuntos arquitectónicos fueron cubiertos con tierra amarilla muy características. El amontonamiento de esta tierra amarilla alcanzó hasta 5 metros de altura. Sobre esta tierra es que se construyen los nuevos edificios. Lo más destacado es que se han encontrado pinturas murales, siendo el único ejemplo que existe del periodo formativo en la sierra.

Periodo Lanzón .- (500 a.C. – 200 a.C.)
Los edificios del periodo Huacaloma Tardío fueron destruidos violentamente, se construyen edificaciones sobre plataformas elevadas con muros de contención. Los edificios ya no son de carácter religioso sino mas bien destinados para residencias. Son casas pequeñas de forma rectangular. La actividad religiosa no desapareció sino que los pobladores decidieron construir un centro ceremonial en otro lugar que fue el cerro Layzón. Lo cual constituye el surgimiento de la civilización en la región de Cajamarca.

La agricultura se practicaba en forma intensiva en las laderas bajas de los cerros y en las llanuras del valle. En lo referente a la cerámica esta tiene 4 tipos:

1) Rojo sobre blanco.
2) Layzón blanco.
3) Layzón estampado, y
4) Layzón con engobe rojo.

Según Elías Mujica, la presencia de los tipos de cerámica “Layzón rojo sobre blanco” de Cajamarca y “Cerro Arena rojo sobre blanco” en el valle de Moche parece ser una sólida evidencia de las relaciones entre la sierra y la costa durante el periodo formativo superior.

Según Rogger Rávines la presencia del estilo “Cerro Arena rojo sobre blanco” es un estilo intrusito en el valle de Moche que tiene su procedencia en Cajamarca, ya que no existen evidencias en periodos anteriores ni perdura en los posteriores.

Periodo Intermedio Temprano:

En este periodo se inicia la denominada tradición Cajamarca. Fueron los Reichlen quienes definieron el estilo y establecieron las fases y secuencias de lo que constituye esta etapa denominada también Civilización Cajamarca. 

Fase Cajamarca Inicial.- (200 a.C. – 200 d.C.)
El hombre cajamarquino se ubica por primera vez en las partes altas del valle, con la finalidad de controlar definitivamente el valle, a partir de sitios estratégicos. Es común la presencia de plataformas en la cumbre de los cerros, en cuyo alrededor se estructuraron terrazas para las habitaciones y por debajo de ellas –falda de los cerros- muchas veces se encuentran andenes para la agricultura.

Fase Cajamarca Temprano.- (200 d.C. – 600 d.C.)
Se utiliza las partes medias del valle. Es en este periodo cuando surgen las construcciones funerarias llamadas “ventanillas” y que constituyeron tumbas secundarias.

Fase Cajamarca Medio.- (600 d.C. – 900 d.C.)
Lo característico es la utilización de las partes medias y fundamentalmente bajas del valle de Cajamarca, es decir, que en comparación con el periodo procedente el hombre cajamarquino baja relativamente a la parte media inferior y profunda del valle.

En este periodo se consolida una nueva unidad política, lo cual hace que en esta fase la cultura cajamarquina alcance su mayor influencia cultural. Existen evidencias de un marcado contacto con la región de Huamachuco.

Horizonte Medio:

Este periodo está caracterizado por la influencia de la cultura Wari y también de la costa norte, los cuales llevan diversos productos del litoral. Asimismo los Cajamarca envían pequeñas colonias a la zona costera, como es el caso de Pacasmayo.

Fase Cajamarca Tardío.- (900 d.C. – 1100 d.C.)
Se experimenta un cambio brusco en los patrones de asentamiento, donde los sitios mas representativos usualmente se hallan en los cerros, aunque no tan altos como en Cajamarca Inicial. Los sitios se hallan dispersos, generalmente son amplios, con un carácter marcadamente militar, cuya ubicación estratégica permitía el control sistemático de ingreso y salida al valle de Cajamarca.

Periodo Intermedio Tardío:

Corresponde a este periodo cultural la última fase de la “tradición Cajamarca”.

Fase Cajamarca Final.-
Esta fase va a tener una duración posterior a la invasión de los incas al valle de Cajamarca. La cerámica se hace de caolín, a la vez que aumenta el tamaño de los yacimientos. La cerámica característica de la Fase no se encuentra fuera del valle de Cajamarca.

EL REINO DE CUISMANCO
Antes de la llegada de los Incas, los cajamarquinos habían constituido un estado poderoso, al que se denominó Reino de Cuismanco, por el nombre de su último régulo, el Gran Cuismanco Capac, al que se refieren algunos cronistas.

De acuerdo a Sarmiento y a Cabello, la capital o centro principal del reino estuvo donde se halla la actual ciudad de Cajamarca, donde los Incas asentaron también la capital de la provincia. Después de reorganizar la “huaranga” (provincia) y quedar reducido Cuismango a la “huaranga principal”, la residencia del Hatun Curaca, por lo menos en los últimos tiempos del Tahuantinsuyo, fue trasladada al lugar que se conoce actualmente como Gusmango el Viejo, en la provincia de Contumazá.

No se puede precisar los límites del reino, no sólo por la falta de información sino también porque su jurisdicción y hegemonía no se dieron dentro del concepto de lo que llamamos soberanía territorial, con fronteras determinadas. Por los vestigios arqueológicos, las noticias de los cronistas, la información de los documentos coloniales y las supervivencias etnográficas puede afirmarse que el reino de Cuismanco se extendió por los valles interandinos de los ríos Cajamarquino, Condebamba y Crisnejas; y en la vertiente occidental por las partes altas y medias de los ríos Saña, Jequetepeque y Chicama. Es posible que halla dominado también Huamachuco, si es que no hubo simplemente una alianza. Se supone que con el reino Chimú si existió efectivamente una alianza, la cual se rompió probablemente antes que llegaran los Incas o por otras razones los cajamarquinos se retiraron a su centro principal, pues la conquista de Huamachuco por el ejército Inca al mando de Cápac Yupanqui se produjo sin mayor resistencia por parte de los huamachuquinos. Sin embargo, los cajamarquinos al mando de Cuismanco Cápac -quien murió en combate- lucharon denodadamente contra los Incas.

Es necesario señalar que Cuismanco y Huamachuco tenían muchos rasgos culturales semejantes, como: lengua, religión, vestimenta. Según el cronista Cieza de León: “la provincia de Huamachuco es semejante a la de Caxamalca, y los indios son de una misma lengua y traje. En las religiones y sacrificios se imitan unos a otros y por consiguiente en sus ropas y llantos…”

Sarmiento de Gamboa refiere que tenían una misma Huaca (divinidad) principal y los extirpadores de idolatrías, Cristóbal de Albornoz y el Padre Arriaga, dicen que Catequil es la misma divinidad que adoraban Cajamarca y Huamachucos. Con todos ellos coinciden las demás fuentes. Las madejas de lana que llevaban en la cabeza, eran las hondas simbólicas con las que Catequil hacia los rayos y truenos.

IDIOMA:
Antes de la expansión del quechua y su implantación como Lengua General, fue el Culle, la lengua que hablaban los pueblos de Cajamarca y Huamachuco. Ya lo advirtió Cieza de León y el Padre Blas Valera, dice que terminando el gobierno de los Incas los pueblos de Cajamarca y Huamachuco volvieron a su antigua lengua, pero la más concreta y la mayor información sobre el Culle, la ofrece Martínez de Compañon, quien confeccionó un cuadro que contenía 43 voces castellanas traducidas a ocho lenguas. De estas voces hay cuatro que no tienen su correspondencia en Culle tres que pertenecen al quechua. En 1949, Paul Rivet publicó otra lista de 19 palabras que recogió el cura Gonzáles de Pallasca, con todo lo cual se tiene un vocabulario de apenas 60 palabras que es todo lo que se conoce de esta lengua hoy totalmente extinguida.

Gary Parker asegura que el Culle, se extinguió en el siglo XVIII, se hablaba en varios pueblos de la región, pues Jorge Cevallos Quiñones ha encontrado un documento en el Archivo de la Curia de Trujillo, según el cual el cura de Ichocan y del valle de Condebamba, Miguel Sánchez de Arroyo, al postular al curato señala que “a más de la Lengua General entiende también el Culle, por curiosidad y por industria y por haber administrado los sacramentos entre los que se acostumbraban hablar…” El documento data de 1774.

COSTUMBRES:
Acerca de la vida y costumbre de estos naturales dice Cieza, que los moradores de Cajamarca fueron muy estimados por sus comarcanos, que sus señores eran muy obedecidos por sus súbditos y que tenían muchas mujeres, de las cuales una era la principal

. Consigna también que era costumbre ancestral que cuando fallecía un Señor lo enterraban con gran pompa y junto con él a sus mujeres y tesoros; refiere asimismo que sus fiestas eran muy concurridas y con grandes borracheras, que todos andaban vestidos con mantas y camisas ricas y que para distinguirse llevaban en la cabeza unas hondas y unos cordones a manera de tocado.

Waldemar Espinoza, quien ha estudiado la poligamia Cajamarquina, dice que la primera y principal esposa llamada Nus en lengua Culle, gozaba de mayor autoridad que las demás. Las mujeres secundarias pertenecían también a la aristocracia del reino, por lo general eran primas y sobrinas de los señores étnicos. Era norma de los señores de Cajamarca el estar casados antes de llegar a la pubertad. El matrimonio con la esposa principal se realizaba en la niñez, costumbre que se prolongo entre la descendencia de los curacas hasta el siglo XIX, pues el viajero inglés William Stevenson se sorprendió de un matrimonio entre niños que presenció en Ichocan, después de cuya ceremonia los esposos se fueron a sus respectivas casas y continuaron con sus juegos infantiles.

RELIGIÓN:
La divinidad principal fue Catequil. No obstante según la Relación de los Agustinos, fue Ataugujo el “dios hacedor de todas las cosas”, a quien le dedicaban los sacrificios más importantes. Parece que se trata de la formación de una antigua divinidad regional, hecha por los padres agustinos en función de la tesis del “Dios Creador” de la religión cristiana.

Sin embargo, todas las fuentes están de acuerdo que la divinidad más importante fue Catequil. Éste fue la personificación regional de una antigua divinidad panandina y la más importante de la sierra desde los tiempos del Formativo: El Dios del Rayo. Es la misma divinidad representada en el personaje de los Dos Cetros de la Piedra de Chavín; la misma figura principal de la Portada de Tiahuanaco y demás representaciones similares. Es también el Illape de los Incas y Libias de los Llacuaces.

A Catequil se le representa como un personaje que lleva dos hondas, una en cada mano, con las que produce los rayos y truenos. Era la divinidad que controlaba el devenir, no precisamente era el rayo, sino más bien era la divinidad que lo producía.

También se le rendía culto al Sol, Su, en lengua Culle como una de las divinidades principales, era Dios de la fertilidad y protector de la vida. La Luna, Muñ , en la misma lengua, tenía que ver con las actividades agrícolas y las fiestas habituales.

Rendían culto a las estrellas que llamaban Chuip , en especial al planeta Venus, al que consideraban como dos hermanos, uno que salía al amanecer y el otro al anochecer.

Las pléyades, Chuchucoc , eran como la luna, protectoras de la alimentación y en particular del ají.

La muerte como en todos los pueblos andinos, tuvo un enorme significado, para ellos los muertos seguían acompañándolos desde una situación distinta pero inmediata. Superviven en Cajamarca algunos ritos de transición y purificación mortuorios, como es por ejemplo, “el cinco” o la lava que deriva de la creencia que los muertos regresaban al quinto día de fallecidos para arreglar, sí las había, algunas cuestiones pendientes entre sus deudos.

Horizonte Tardío:

Se denomina Horizonte Tardío al Período Inca que abarcó una extensa área.

LA CONQUISTA INCA

La conquista del reino Cuismanco por los Incas se produjo según Cieza de León alrededor de 1456, y según Cabello de Balboa, en 1461. Se sabe que Cuismanco tenía una alianza con los Chimú, cuyo gobernante Minchancaman acudió en ayuda de los cajamarquinos.

Refieren los cronistas que cuando el ejército Inca comandado por Cápac Yupanqui, salió en persecución de los Chancas quienes huyeron hacia el norte siguiendo las montañas hasta el Huallaga, tenía instrucciones para regresar al llegar al río Yanamayo. No obstante al habérsele escapado un contingente Chanca cruzó el río en su persecución, contraviniendo las órdenes del Inca, que era su medio hermano, Pachacutec Inca Yupanqui. Al norte se hallaba el rico Estado de Cuismanco y para rehabilitarse decidió someterlo.

Cuismanco apoyado por el jefe Chimú no pudo vencer al ejército Inca y según varias versiones murió en batalla. De este modo, la primera gran desarticulación social y cultural de Cajamarca fue producida por los Incas.

Los Incas hicieron de Cajamarca una de las poblaciones más importantes del norte del imperio, un centro urbano de redistribución de bienes. Estuvieron sujetos a la Huamani de Cajamarca, los pueblos y curacas costeños de Pacasmayo, Zaña, Collique, Chusco, Cinto y Túcume.