El Río Marañón

El Río Marañón

Fue conocido durante el tiempo Inca como Hatun Mayo, que en quechua significa Río Grande. Su longitud se ha estimado en 1.800 Km. Siendo el mayor tributario del Amazonas.

Su unión con el Ucayali da origen al río Amazonas. Nace en el nevado de Yarupa (5.800 m.s.n.m.) toma su nombre desde el punto donde se unen el Puchca y el Arancay. Corre en dirección NNO entre las cordilleras Occidental y Central, hasta la boca del Chinchipe; corta la cordillera central dando origen al Pongo de Rentema; sigue hacia el norte y luego hacia el noreste; a 160 Km. del citado paso, después del río Santiago, atraviesa la Cordillera oriental por el Pongo de Manseriche, y luego recibe el agua del Huallaga, el cual le da fuerza a su caudal. El río es navegable hasta el pongo de Manseriche.

HISTORIA:
Cuentan que uno de los expedicionarios salidos con Gonzalo Pizarro en busca del país de la Canela, sintiendose desalentado por las dificultades de la navegación a través de los numerosos cursos de agua y la exploración de las boscosas tierras aledañas, dijo al capitán que aquello era una maraña, a lo cual replicó éste “Maraña no, sino marañón” (1542).

Por su corriente llegó Francisco de Orellana al Atlántico y a España. Su verdadero descubridor fue el mariscal Alonso de Alvarado quien atravesó este río cuando marchó hacia Chachapoyas para someter a las levantisticas poblaciones de la región.

El curso del Marañón fue debidamente establecido cuando el padre Samuel Fritz lo trazó en su famoso mapa de la región amazónica (1707) y fue plenamente difícil navegarlo antes de utilizarse en sus aguas la navegación a vapor.

La Catarata de Gocta

La Catarata de Gocta

Quechua: Coca: Kuka Chimba: Chimpa,”la otra banda”. Chimbador: Hombre cuyo oficio consiste en conducir a las personas que desean vadear el río. Chimbar: Chimbay, pasar de una banda a otra del río, en la zona andina y la selva, indica la acción de cruzar un río, a nado o en cualquier tipo de embarcación.

Es considerada como la tercera más alta del mundo, después de la de Ángel en Venezuela con 979 m. y Túgela en Sudáfrica con 948 m. Aunque siempre fue conocida por los pobladores aledaños, recién este año ha sido dada a conocer al mundo, gracias al alemán Stefan Ziemendorf quien la visitó por primera vez en el 2002.

Para visitar la catarata, desde Chachapoyas , se toma la ruta con dirección a Pedro Ruíz hasta el puente Cocahuaico, que está a una hora de distancia. De aquí se sube por una carretera afirmada hasta el poblado de Cocachimba, recorrido que se hace en 20 minutos. En el camino abundan plantas de naranjas que caen de maduras sobre la carretera.

A mitad de camino el paisaje abre sus cortinas para mostrarnos en semicírculo una cadena de cataratas que pueden llegar a 22 en tiempo de lluvias. Sin embargo, la más imponente aparece a nuestra izquierda, es una catarata de dos caídas; la primera caída es corta, la segunda sorprendente. Su nombre es Gocta y tiene 771 metros de altura.

Llegamos al pueblo de Cocachimba, unas cuantas familias viven el lugar, las casas son de adobe. El pueblo tiene una amplio campo de fútbol y una casa comunal donde se compran los boletos de acceso a la catarata. Hay que tomar los servicios de un guía del lugar, para lo cual la población se ha organizado, estableciendo un turno de atención de tal manera que todos los pobladores tengan la opción de trabajar. Para los que deseen comprar alguna bebida antes de iniciar el recorrido existe una pequeña bodega llamada “Gocta”, donde se pueden usar también los baños públicos y si acaso fuera necesario alquilar un espacio donde dormir.

El camino ha Gocta ha sido construido recientemente. Los primeros metros de camino son duros, la subida nos deja sin respiración. Hay que descansar un par de veces para alcanzar la primera parte llana. La ruta es angosta pero agradable, la sombra de los árboles es un aliado para soportar el calor del sol. Después de una hora de caminata descendemos algunos metros hasta cruzar una amplia quebrada, luego de lo cual volvemos a subir lentamente. Hacia un costado se escucha el rumor del río Cocahuayco que nace de las entrañas de la catarata. Este tramo es el más difícil, hay que caminar sobre el fango y lo mejor es tener sogas de auxilio para atarlas en algún árbol y poder trepar con mejor facilidad. De lo contrario será necesario utilizar las raíces de las plantas para sujetarse y evitar cualquier caída.

Los trapiches de caña en medio del camino pueden servir para tomar aire y renovar fuerzas. Para quien se quedó sin agua existe una bendición: una pequeña bodega, propiedad de la señora Reynilda Trigoso Santillán, aquí se puede encontrar cerveza, agua, gaseosas y el licor típico, el guarapo (licor de caña de azúcar). Si el cuerpo no da para más, y se dispone de una carpa y sleeping, este es el lugar ideal para pasar la noche. Solo nos quedan 60 minutos de camino.

Los últimos metros se hacen al bordeando el río. El sonido de la catarata se escucha muy cerca. El bullicio de los loros nos da la bienvenida, aunque no podemos verlos, es evidente que ellos nos están mirando desde la copas de los árboles. El saber que estamos a solo unos pasos nos entusiasma y sorteamos la parte final con empeño. Estamos a 1700 metros sobre el nivel del mar y sentimos que nuestra respiración se acelera. Es difícil poder tomar fotografías a corta distancia, pues el viento es fuerte y esto produce una lluvia de pequeñas gotas pero persistente. Muchos visitantes llegan preparados con traje de baño, pero casi siempre hace frío y sólo alguien muy intrépido podría tomar un baño bajo la catarata. Lo recomendable es llevar un poncho y botas de jebe, pues el camino de retorno puede ser de lluvia fuerte.

La catarata en meses de lluvia (diciembre a marzo) es majestuosa con una caída que se escucha desde Cocachimba. En meses secos, la caída es menuda y algunos turistas que han visitado otras cataratas como las de Iguazú, la consideran más como un arroyo. Sin embargo, para la mayor parte, visitarla es una experiencia inolvidable e irrepetible.

CATARATAS MÁS ALTAS DEL MUNDO

1) ÁNGEL, Bolívar, Venezuela…………..979 m.
2) TÚGELA, Natal, Sudáfrica…………….948 m.
3) GOCTA, Amazonas,Perú……………..777 m.
4) YOSEMITE, California, USA………….739 m.
5) CUQUENAN, Bolívar, Venezuela…… 610 m.
6) SUTHERLAN, Nueva Zelanda………. 580 m.
7) TAKKAKAW, Columbia, Canadá…… 503 m.

Museo de Leymebamba

Museo de Leymebamba

Está ubicado a veinte minutos en auto desde Leymebamba y a unos cuarenta minutos a pie. El museo fue inaugurado el año 2001 y fue construido gracias a la gestión de Adriana Von Hagen y Sonia Guillén (representantes del Centro Mallqui), quienes lograron parte del financiamiento gracias al aporte de algunos amigos de Austria.

La construcción ha tratado de rescatar parte de la arquitectura del lugar, como es el uso de la piedra y la forma circular de las casas Chachapoya. El museo se construyó para albergar a las 230 momias, que fueron rescatadas de la Laguna de los Cóndores. Las cuales inicialmente fueron almacenadas en una casa particular.

La visita comienza con una sala dedicada a ofrecer una reseña de la Cultura Chachapoyas y su relación con las otras culturas del Perú y del Mundo, para lo cual hay un cuadro cronológico comparativo. La visita continua con una maqueta de la Laguna de los Cóndores, y un interesante grupo de mates con diseños antropomorfos.

En otra sala se exhibe un dintel de madera tallado donde se representa un reptil atrapando a un sapo, este dintel fue hallado en el valle de los Chilchos.

También hay maquetas que grafican las formas de entierro de los Chachapoya:

1) TIPO SARCOFAGO; con maquetas de Karajía y Pueblo de los Muertos.

2) TIPO MAUSOLEO; con algunos ejemplos de Revash, Laguna de los Cóndores y los Pinchudos.

Es sorprendente observar los textiles y su buen estado de conservación, destacando por su técnica uno que tiene 3 metros de largo. Asimismo, se pueden apreciar los quipus del tiempo Inca hallados en la Laguna.

Las cajas de madera que fueron utilizadas por los Chachapoyas para el transporte de las momias también están en exhibición en los ambientes del museo.

Dentro de un ambiente especialmente acondicionado a temperatura y humedad de 50 a 60 % reposan las momias, casi todas están envueltas en textiles. Sobre la parte que cubría el rostro, se bordaban los ojos y la boca. Las pocas que han sido desenfardadas permiten notar el magnifico grado de conservación, dejando ver sus dientes completos, y sus largos cabellos. Si le gustan las orquídeas, el museo cuenta con un jardín de 50 variedades.

La Congona

La Congona

Está ubicada a dos horas de camino de Leymebamba. Este trayecto se puede hacer caminando o a caballo, pues no hay carretera.

La Congona es un sitio de la cultura Chachapoyas que aún no ha sido estudiado lo suficiente. El lugar presenta en su parte norte unas 30 construcciones circulares parecidas a Kuelap, con frisos en forma de olas estilizadas. Estos recintos están parcialmente cubiertos por la vegetación abundante de la zona. En el sector sur, se han registrado cerca de 34 estructuras, pero la decoración es más escasa.

Se ha encontrado también una estructura rectangular, de 16 metros de largo por 6 metros de ancho, con seis puertas de forma trapezoidal. Este recinto estaría asociado al tiempo de ocupación Inca.

Mausoleos de Revash

Mausoleos de Revash

Desde Hierba Buena se necesitan 20 minutos en auto para llegar hasta el inicio del camino de herradura a los mausoleos. Desde este punto se ve la montaña adornada con franjas de piedra de diferente tono. plana como una pared, pero abierta en algunas secciones para sostener los mausoleos pintados de rojo y crema.

Es difícil hacer la ruta caminando, pues todo es subir y subir, hacerlo demandaría de una hora y media. Lo mejor es hacerlo en caballo, una hora es tiempo suficiente.

Es recomendable llevar binoculares pues en toda la montaña se aprecian restos de mausoleos, sin embargo, la sección principal es la parte que se visita. Los guías explican los detalles pero está prohibida la entrada al interior de las tumbas. Se pueden tomar fotos desde unos 50 metros de distancia.

Federico Kauffman Doig , sostiene que los mausoleos de Revash son réplicas de las casas donde vivía la gente de la zona. Los mausoleos presentan techos a dos aguas, sin ser necesario, pues ante posibles lluvias el cerro servía de protección. Algunos mausoleos tienen dos niveles y presentan especie de ventanas en forma de T , en cruz y también en forma cuadrada. Parte de las rocas están pintadas en rojo con círculos, llamas y otros símbolos mágicos.

Desde la parte baja sentimos que los ancestros nos están mirando desde los mausoleos, quizás los Chachapoyas querían descansar en la montaña que era su APU, su lugar de origen para ver desde arriba el valle que es el fruto de la tierra y ver a sus descendientes que vivían en ella. No tenían oro ni plata que colocar, lo único que deseaban era dormir para siempre en la montaña.